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martes

Our wishlist...


Deseo...

.Bajar de peso porque sí, porque quise y me sentí gorda y lo pensé y ya! do it! Y luego si me siento muy flaquita comer sabroso (pizza, cerveza, pie de limón..)!

.Dominar mis hormonas.

.Un admirador secreto!

.Venderle el alma al diablo para comer y comer y tomar y jartar papas fritas con mucha mayonesa y salsa de tomate y nunca engordar y que a Jakeline, María, Sara y Yami les pase lo mismo para que me acompañen.

.Ponerme una blusa strapless divina sin tener que estarme acomodando las tetas cada 5 minutos.

.Que los pelos y yo hagamos una tregua y así poder eliminar del presupuesto mensual el arsenal que tengo para tal fin (los juegos de pinzas, los botecitos de cera, loción retardante, pomadas para quemaduras y rojeces post-depilación…etc.)

.Que el hijo de puta que me rompió el corazón me pida perdón de rodillas y que justo ese día venga yo saliendo del salón de belleza, con ropa divina, taconazos y más hermosa que cuando me dejó y que se arrepienta mu chí si mo!

.Tener 5 blusas iguales de diferente color y que nadie lo note. =)

.Que siempre aparezca la puta pinza de cejas!

.Cantidades ilimitadas de zapatos.

.Descubrir que enfermo mental inventó la talla 0!

.Tener una rutina de ejercicios que me haga feliz y que no duela mucho, que sea
efectiva y que además me encante levantarme temprano para ir al gimnasio.

.Usar una camiseta sin brassier y que todo vaya perfecto.

.Poder ser libre compradora compulsiva sin recargos de conciencia posteriores ni precios que me atormenten.

.Que prohíban los libros de autoayuda y que obliguen a los niños a leer hasta que les encante.

.Que Pantene me deje de joder con esas pendejas y esos pelos divinos que se mueven al ritmo del viento por usar sus productos y que a mí no me funcionan…no me engañen más por favor y esto sí es muy en serio.

.Que él finalmente llame y alegue que si no lo hizo antes era porque perdió mi número (y creerle).

.Que los diseñadores de trajes de baño se enteren de una vez por todas que raras veces, rarísimas veces una mujer usa la misma talla arriba y abajo.

.Que los hombres inútiles me reintegren en efectivo todo el tiempo que perdí en conocerlos.

.Que cualquier trapo viejo que me ponga se vea como salidísimo del catálogo de Chanel.

.Que inventen algo para que a los brassier no se les salgan las varillas cuando se lavan.

.Que algún día después de comer mierda le pueda decir…lo siento es demasiado tarde, encontré el amor de mi vida (y que sea cierto).

.Determinar el extraño misterio aún sin resolver de a donde putas van a morir las tapas de los tupper.

.Que los productos de belleza cumplan de una vez por todas! Que me eliminen la celulitis, que me desaparezcan la odiosa florcilla, que la panza se me ponga bien durita y que las nalgas queden bien paraditas, ahhh y las estrías…que se borren!

.Pintarme el pelo rojo y poder eliminarlo de la noche a la mañana sin correr el riesgo de quedar pelona. Imposible!

.Convertirme en una cougar a los 40! Jajajaja

.Al final de mis días decir…y viví feliz por siempre!

Ustedes saben que lo mío es el berreo sin motivo o razón aparente y en estos días platicando con mis amigas, con migomisma y despúes de las birras los cigarros y todas esas vainas que se dan en una mesa de tragos me puse a pensar que las mujeres en nuestro afán de ser siempre insaciables, inconformista y egoístas tenemos cada una un wishlist, irreverente, de mentiras, de verdad, fantasías en su mayoría…y aquí yo les dejé el mío.
Besos!

jueves

Me juego la vida

Pensándolo bien sí! si le tengo miedo. Sí, los compromisos me dan fobia, mejor me mentan la madre como dice César, no quiero conocer papás, no quiero decir para donde voy, no quiero hacerle cariñitos al perro solo para quedar bien, no quiero ir a cenas en navidad ni en año nuevo, no quiero esperar que me digas que hermosa te ves y no lo hagas, no quiero arreglarme las uñas, no quiero peinarme, no quiero tener que salir los domingo porque no me baño los domingos. Me gusta salir cuando quiero, quedarme en la casa cuando quiero, me gusta no tener que mentir para quedar bien, me gusta ser mal hablada, me gustan los tatuajes, me gusta no dar explicaciones, me gusta estar con mi hijo, me gusta que nos revolquemos en la arena cuando nos vamos a la playa sin buscar permisos o necesitar compañía, me gusta decir lo que tenga que decir sin importar quien tenga a mi lado, me gusta ser políticamente incorrecta, me gusta llamar, me gusta hablar, me gusta salir a bailar música electrónica para no tener que coordinar mis pies con los de alguien más, me gusta salir a tomar y fumar con mis amigos sin tener que apagar el teléfono para que no se den cuenta que todos son hombres, me gusta vivir, me gusta sentir, me gusta ser quien soy, me gusta como soy y no quiero que me cambien, solo quiero que me quieran y si por ser así me tengo que quedar sola, no me importa el sacrificio ya llevo 30 años así y podría soportarlo otros más, pero cuando todo se termine podré decirle a mi hijo que viví siendo fiel a mi misma y que si me quisieron fue amor de verdad, sincero, del que vale la pena y que mis amigos fueron realmente amigos. Talvez sea lo correcto ó talvez esté equivocada y muchos podrían pensarlo, pero la verdad...no me importa, me juego el chance! y que sea la vida la que me responda.

martes

Alevosía

Con el alma llena de alevosía dejaste el sabor a sal de tu cuerpo en mis labios, me besaste con pasión y locura, me hiciste desear más.

Todavía puedo sentir el ritmo cadencioso de tus manos como perfecta geometría en mi cuerpo, mis ojos buscaron los tuyos, y al escucharte sonó en mis oídos esa música que compartimos, al oler tu piel tu aroma despertó mis ansias…al probar el sabor de tus labios encontré en ellos la pasión y al rozarse nuestras manos mi cuerpo vibró con resonancias nunca sentidas.

No es curiosidad, es solo la necesidad de ponerle nombre a los sueños, ahora mi boca desea pronunciar tu nombre y mis oídos esperan con impaciencia escuchar el gemido escapando de tus labios, mis manos tiemblan por tocarte y mis ojos te buscan desesperados en todas las gentes urgentemente mientras te escribo.

Así es como soy, sé de mis insolencias y de de mi falsa seguridad, pero sé que sólo soy yo, cuando me permito sentir sin medida, sin miedos ni vergüenzas.

miércoles

Una Historia de Amor, desamor y recuerdos

Como pasa el tiempo, ya tengo 29 años y me he vuelto un poco aburrida, pienso más lo que digo, lo que hago, hasta lo que siento, me he convertido en cerebral antes que sentimental. Uno de estos días venía de camino al trabajo y recordaba cosas que pasaron hace algun tiempo y de todas la que más me gustó recordar es que a los 17 años tenía un "algo" de 19, tal y como me gustan...tal y como los odia mi madre pero bueno eso es otra historia; nunca fuimos novios, nunca nadie supo que nos quisimos y nunca a nadie le importó averiguarlo, lo nuestro era un amor apache "me gustas pero no más, no creas que te quiero ni un poquito", el decía que yo era demasiado fresa para él sólo porque me comía la lechuga con tenedor, pero quien no lo hace...él.

Todo era tan bonito, sin formalidades, sin ataduras y con las ilusiones a flor de piel. Cuando salía temprano del Cole me iba para su casa (si sobrada y media!), recuedo que para entrar a su habitación tenías que pasar por una cortina de cuentas de madera y ahí descubrías una luz roja...sí, es lo más extraordinario la bombilla era roja y si te fijabas con atención descubrias las fotos de Bob Marley tapizando las paredes, esa vara parecía un putero...pero estimados lectores ustedes no tienen ni idea de lo que se sentía hacer el amor escuchando a Bob Marley bajo esa luz, era una mezcla de pasión y miedo (al embarazo, a ser descubierto, a todas esas cosas que uno le teme a los 17) y sí había amor, yo se que sí porque lo sentía (aunque nunca me lo dijera).


Con el tiempo ya empecé a trabajar y nos fuimos alejando, un día me llamó para darme la noticia de que se iba a casar y necesitaba antes decirme lo que nunca dijo, que me quiso mucho...yo le dije que yo también lo amé. Muy tarde para los dos! ceder cuando ya no tiene sentido ¿para qué?, pero al menos me lo dijo y aún pienso que hubiera pasado?

Una mañana hace un año mientras esperaba el cambio del semáforo por el boulevard (que debe parecerse al mismisimo de los sueños rotos) sentí un dedo acariciar mi brazo, recorrerlo todo y logró la punta de ese dedo hacerme vibrar como ningún cuerpo entero lo ha hecho, cuando voltee a ver quien era el dueño de mi corazón agitado solo me miró y siguió su camino, sin decir una palabra y dejándome la piel lista para recibir de nuevo sus caricias.

Aun te siento aveces y vibra mi alma, fuiste mi primer amor (aunque nunca te lo dijera), fuiste el primero a quien le di mi cuerpo y mi alma juntos en un paquetito con listones de ilusión y bordado de sueños, aún siento el viento entrar por la ventana y tu respiración en mi oido, no creo que alguna vez leas esto, nisiquiera sé si te acordarás de mí, pero necesitaba decirle al mundo lo importante que fuiste y eres en mi vida, necesitaba documentarlo y talvez sólo talvez algún día el viento que alguna vez nos acarició te susurre al oído que aún te recuerdo.

BESO A BESO...

Si la doncella besa al sapo, lo vuelve príncipe. Si el príncipe la besa a ella, la despabila de su pequeña muerte. Los amantes, que siempre lamentan el haberse encontrado tan tarde, con una ligera presión de los labios recobran algo. “En un beso sabrás todo lo que he callado”, le hace decir Neruda a Melisanda cuando conoce a Pelleas. Con ese único verso, aunque convertido en cita coleccionable, sigue develando Neruda la capacidad de condensación, de revertir el orden cronológico que caracteriza al besar en el discurso amoroso.

Como señala Loeffler, las princesas sueñan en el fondo de sus palacios como en el fondo del inconsciente andan los recuerdos y las intuiciones. Las bellas no están todas dormidas pero, de un modo u otro, se hallan siempre al margen de la acción; cada bella inmovilizada representa una posibilidad en estado pasivo. El beso, ese anhelo de disolverse en lo disuelto, es lo que saca a esa potencia de su pozo y ahí justamente es donde suele darse por terminado el relato.

Fruto secreto que puede desmentir las expectativas, o superarlas, es a la vez dos cosas opuestas, ni tan único como cada uno se hace ilusiones, ni tan original –el cine nos lo legó estrictamente pautado con plano medio, labios entreabiertos, roce e incipiente francés, ojos cerrados, la caricia que acomoda ligeramente la rotación de los rostros– es el comienzo íntimo de una historia, pero también la imagen fija de su “The End”.
PUEDE BESAR A LA NOVIA
Cómplices anuncian sacerdote y juez en la vida real –se notará que los más políticamente correctos evitan a “la novia” y a su postura sumisa– “pueden besarse, si quieren”. Cómplices con los novios que no vinieron a pedir ese permiso, con el público presente que ingresa así con aplausos a una intimidad legalizada.

Hay dos besos. El que sella el secreto entre dos, el que expone un estado a la platea. El beso –y no la caricia, no el acto sexual, ni siquiera el baile del caño o la confesión– pertenece por igual al ámbito de lo público y de lo privado.

Por un lado, es la llave a la intimidad: la forma de besar, su intensidad, hablan de otras cosas. Intervención de un cuerpo en el cuerpo del otro, comienzo del juego amoroso, introducción al erotismo marcado por los signos del abandono, la entrega, el apasionamiento, el desborde.
Pero por otro lado, el beso es público y es el final, la respuesta a todo lo que había tenido en vilo a los amantes –¿será que me desea? ¿le gustaré, me gustará?– y también en tensión a todo un público del folletín –¿termina bien o termina mal? ¿se juntan o no se juntan?–.

Señal del desgaste matrimonial, mitología de una prostitución que resguarda sus sentimientos desviando la cara, la ausencia de beso va en contra del amor. Ya bien lo dice el refrán eligiendo la imagen menos romántica para castigo de aquellos que por rutina o por descuido perdieron el don: “amor sin beso, pizza sin queso”.
LABIO SOBRE LABIO SOBRE LABIO
No se sabe quiénes dieron el primer beso. Las conjeturas que se lo disputan, como las cosmogonías, son todas fascinantes y coherentes. Algunos antropólogos dicen que se trata de un gesto heredado de las épocas primitivas en las que las madres pasaban el alimento de su boca a la de sus hijos. Claro que muchos animales se pasan así la comida y después nunca se besan. Existen culturas sin beso.

Otros dicen que proviene de la creencia milenaria de que en los fluidos de las bocas las almas encuentran oportunidad de fusión. Otros científicos hace un par de siglos aseguraron –midiendo los efectos en el cuerpo de los besadores– que el beso producía corriente eléctrica.

Los estudios más modernos se ríen de todo lo anterior y trazan una ruta hormonal, no por eso menos erótica ni definitiva: los labios se contraen y se dilatan suavemente activando 34 músculos. El cerebro recibe suficientes mensajes como para producir un abundante caudal de la oxitocina –responsable de la sensación de apego, devoción y cariño–. Aumentan los niveles de dopamina –asociada a la sensación de placer–, de serotonina, de testosterona. Las glándulas adrenales segregan adrenalina que aumentan la presión arterial y la frecuencia cardíaca, el pulso puede alcanzar las 150 pulsaciones. Además, el acto de besarse también estimula la parte del cerebro que libera endorfinas –las hormonas de la felicidad, la sensación del éxtasis–. Visto así, se comprende perfectamente que hace muy poco tiempo y con menos educación sexual que ahora, muchas mujeres pensaban que un beso podía dejarlas embarazadas o que se pensara que esta intimidad también bastaba para transmitir el virus del VIH.

Aun así, no cualquier príncipe despierta a la Bella Durmiente ni cualquier Bella transforma a la Bestia, el Kamasutra por ejemplo, registra 30 tipos de besos con sus efectos y contextos correspondientes. Recuerda que tres sentidos –el gusto, el tacto y el olfato– se comprometen y enumera lugares –la frente, lo ojos, las mejillas, el cuello, el pecho, los senos, los labios y el interior de la boca–.

Los recomendables para las damas jóvenes son el nominal (“ella sólo acerca los labios a los de su compañero”), el palpitante (“ella toca el labio apresado en su boca y mueve su labio inferior pero no el superior”) y el beso de tocamiento (“toca el labio de su amante con la lengua, y con los ojos cerrados, pone sus manos sobre las de su amante”). Y entre los más osados está la “línea de joyas”, mordiendo con todos los dientes en la garganta, las axilas o las ingles, “la nube quebrada” que consiste en desiguales levantamientos de la piel en círculo, producidos por los espacios que hay entre los dientes.

Quien haya besado sabe perfectamente que lo que ocurre no ocurre sólo en la boca ni en los labios. Quien haya buscado el beso, sabe que no hay instructivos que marquen el camino. Y que tal vez sea la imaginación o el recuerdo lo que hizo decir a Melisanda: “Cuando yo muerda un fruto tú sabrás su delicia”. Y que Pelleas respondiera: “Cuando cierres los ojos me quedaré dormido”.


Por Liliana Viola