sábado

La libertad

Se levantó del escritorio y corrió en dirección a su destino, no sabía cual era el camino ni como llegar pero lo hizo, dejó atrás todo y se sentó en el parque; necesitaba respirar, miró a un lado y recordó a su madre advirtiéndole como ser una buena mujer, miró al otro lado y escuchó a su jefe exigiéndole mejorar, vio al frente y pensó en sus niños, en esos ojos grandes que la esperaban al llegar a casa cada día y que pedían tanto sin decir nada, pensó en como lo haría, había tomado la decisión y ya no había vuelta atrás porque dijo todo lo que sentía, se había desahogado, había vomitado todo lo que le apretaba el pecho, el alma, la panza. Sacó un cigarrillo y otro más, cruzó la acera y entró al bar, pidió una cerveza y se sentó en la barra por primera vez a sus treinta y cinco años, miró los ojos de aquella chica detrás del mostrador y quiso suplicarle que la entendiera, que no la analizara mucho porque descubriría lo vil que había sido al pensar únicamente en ella, era el egoísmo convertida en mujer. Se armó de valor, llegó a casa, tomó un baño, arregló la ropa, besó a su esposo, se alejó y disparó, fue por los niños a la escuela y huyó, se fue lejos y aunque sentía la adrenalina recorriéndole el cuerpo sabía que ahora era libre, que ya nadie la haría sentir inferior, fea, tonta, un objeto, sonrió y volvió a fumar, era realmente libre. Miró a los niños por el retrovisor y se convenció de que ellos estarían mejor.

Unos meses después una jueza le dictaba su sentencia, 15 años de cárcel por defender su vida, su vida de verdad, la que se vive, la que se siente, no solo la del cuerpo, 15 años no era nada ahora que estaba libre porque las barras limitaban su cuerpo pero no su alma, recordó un poema que leyó cuando era niña y lo escribió en el muro de su celda para no olvidarlo nunca.

"Libre de cadenas, de lazos blancos o rosas,
de anillos de oro o plata, libre de sujetador y de bragas,
libre el alma.

Puedo comprar, puedo vender, bailar, soñar ó reír
sin que nadie me ponga trabas, metas o medidas.

Libre es mi cuerpo de mujer.

Libre de leyes y lágrimas, de amos y señores,
en la casa, en la oficina, en la cama.Libre como han nacido los pájaros que vuelan frente a mi ventana."